Mis primeros pasos en la Universität de Bremen.

 ¡Hola de nuevo!

Muchas cosas han pasado desde lo último que os conté, pero muy a mi pesar entre esas cosas no está que yo haya aprendido alemán. De hecho, me lo están complicando más de lo que me gustaría.
Es una historia larga que se resume en que no soy nivel cero pero tampoco llego al siguiente escalón de los niveles que tienen, mi nivel es, según ellos, un A1.2 y no ha salido grupo de ese nivel así que no hay curso de alemán para mí hasta el día 15 que empieza el semestre. 150 euros  que me ahorro, y la socialización que implicaba. Maravillosos alemanes.

Os cuento esto porque quiero que se vea que no todo son cosas bonitas en una Erasmus. Siempre puede haber algo que salga mal y no hay que odiar a la alemana borde que me  dijo que era imposible y que no places for me perder la sonrisa. Je.

Pero tranquilicémonos porque todo lo demás va bien. El lunes llegué por primera vez aquí:

Realmente os digo que no sé de dónde ni cuándo han sacado esa foto tan bonita. El edificio es así, es igual, es tal cual, es muy guay, de verdad. ¡Pero ese SOL no se lo cree NADIE! Aquí llueve todo el rato.
Y el campus es enorme. Tiene hasta tres paradas de tranvía – medio de transporte por excelencia en Bremen- en diferentes puntos, y muchísimos edificios, incluyendo residencias. Es, prácticamente, una ciudad peatonal -al menos la zona que he visto hasta ahora- unida por escaleras, puentes y tramos que pasan por encima del tranvía, edificios diferentes que se unen por pasillos cerrados o al aire libre… Todo laberíntico y perfecto para perderse si no sabes ni lo que buscas ni dónde está, cosa que ya he hecho, por supuesto. Nos hicieron un tour el primer día, diciéndonos dónde estaba lo importante y yo ya no me acuerdo de nada. Como diría Juan Cuesta, qué follón.
Aunque no sé dónde están, sí me acuerdo de algunas cosas curiosas: tienen -en el mismo campus- desde peluquerías hasta teatros pasando por gimnasio y polideportivo (más grande que el de mi pueblo, que ya es grande) y una torre altísima para hacer experimentos sobre gravedad (tiran objetos desde arriba). Un psicólogo a disposición de cualquier estudiante, un centro de idiomas en el que puedes aprender desde alemán hasta turco pasando por árabe. Y una cafetería y un comedor (donde come prácticamente todo el mundo, a la hora de desayunar un finde en España) a los que enormes se les queda corto.

Tenemos tres semanas antes de que empiece el curso oficialmente. Bueno, ya dos porque hoy es viernes. La Iniciativa Erasmus Bremen, que son estudiantes y ex-estudiantes alemanes y no alemanes, se encarga de ‘entretenernos’ durante estas semanas en las que no hay que hacer nada a excepción de ese curso de alemán que todo erasmus -menos yo- está haciendo. Nos han llevado a la bolera, nos han llevado de fiesta, de pub irlandés, de clases de baile y creo que próximamente al cine y cosas por el estilo. Y así hasta el día 15 que terminarán las excursiones oficiales y supongo que empezaremos un poco a hacer nuestros propios planes. Y a ir a clase.
Esta semana me he dedicado a rellenar papeles y llevarlos aquí y allí, conseguir una SIM alemana para el móvil, abrir una cuenta en un banco alemán y demás trámites burrocráticos. Unas risas.

Como ya os dije, la casa de alquiler en la que vivo comunica por el patio con la casa de los dueños, están aquí al ladito. La mujer es oficialmente nuestra casera y con la que lo hablamos todo y firmamos el contrato. Al marido podíamos llamarlo el señor de mantenimiento, ya que ella nos dijo que él arreglaría cualquier cosa que se rompiera. NO habla inglés. Bien, ¿os acordáis de Concha en Aquí no hay quien viva cuando decía ¡¡que eentrooo!! y entraba al piso de Belén y Alicia? Este hombre lo hace sin avisar, y es un detalle muy gracioso que esperamos deje de ocurrir pronto o algo vamos a tener que hacer. Hace 10 minutos ha entrado y me ha explicado en alemán -yo lo entendí por los gestos- que cerremos las ventanas y las puertas porque si no, entra frío. (??)
El otro día una compañera me contó que entró a por la aspiradora y se cayó por aquí, por donde yo ya he asumido que tarde o temprano me voy a dar una buena hostia.

Esa escalera y la planta de la entrada son los únicos elementos peligrosos que he detectado en mi casa. La planta, digo, porque ayer llegué de noche y se me enganchó la mochila a ella, no sé cómo. Fui a desengancharla y descubrí (tarde) que tenía pinchos. Y me pinché. Y fui a por los guantes para poder desenganchar la mochila tranquilamente cual jardinero pero con los guantes de invierno. Vi hasta un poco de sangre en mi dedo y me entró la risa. Entré pensando qué hace una planta con pinchos tan cerca de la puerta. Sin flores y sin nada. 

Que están locos estos alemanes.

Que van en bici aunque haya tormenta.

Anuncios

3 pensamientos en “Mis primeros pasos en la Universität de Bremen.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s