Hola Belfast, adiós prejuicios.

Unos días antes de aterrizar en mi destino Erasmus (Belfast) y encontrándome yo en uno de mis muchos intentos frustrados por conocer un poco más de la que sería mi ciudad durante todo un año, me encontré con un dicho del refranero popular irlandés. Ahí va:

“Wherever you go within Northern Ireland, you´ll never be short of someone to talk to.”*

*(este asterisco tan bilingüe es para los que cojeáis con el inglés) Lo que el refrán viene a decir es algo así como que “A donde quiera que vayas en el Norte de Irlanda, nunca te faltará alguien con quién hablar” 

Un “JÁ” como una casa y un “ÉSTOS VAN A SER MÁS SECOS QUE LA MOJAMA, YA VERÁS TÚ” fueron mis primeras y muy prejuiciosas reacciones. Inmediatamente después de la carcajada intenté serenarme y hablar conmigo mismo (Esto último lo hago mucho, es genial hablar con uno mismo*).

*(este asterisco es para los que estáis pensando que estoy loco): Sí, lo estoy, pero creo que salir de nosotros de vez en cuando y razonar con nosotros mismos es imprescindible para evolucionar como ser y… ¿qué mejor manera que hablando contigo mismo?

El caso es que aunque intenté eliminar todo cliché, estereotipo y prejuicio que pudiese habitar en mi ser antes de comenzar mi experiencia Erasmus, lo cierto es que no pude, y el día en que me monté en el avión, aún retumbaba en mi cabeza una voz que repetía una y otra vez que estos irlandeses iban a ser más secos que la mojama.

Y entre unas cosas y otras, y contra todo pronóstico (y digo contra todo pronóstico porque fueron una y mil aventuras las que me acompañaron en el mes de septiembre), yo, Fernando, llegué a Belfast, capital de Irlanda del Norte, un 17 de septiembre de 2012 a eso de las seis de la tarde.

Creedme cuando os digo que no hay mejor sensación para un Erasmus que la de llegar a un país extranjero, que pisas por primera vez en tu vida, y encontrarte una simpática señora sonriente que sostiene un cartel en la mano en el que pone el nombre de tu universidad de destino y las palabras mágicas “International Student” con las que serás conocido el resto del año. Si tienes la suerte de que te están esperando, entonces respira hondo, sonríe y saluda a lo que está apunto de empezar porque una EXPERIENCIA ERASMUS es algo que, como dirían las azucaradas hermanas moreno, sólo se vive una vez.

La simpática señora nos dio (y en ese “nos” van metidas otra española, una americana y una austriaca que estaban conmigo) una carpetita de University of Ulster en la que teníamos de TODO, y cuando digo todo es DE TODO, vamos que había ¡hasta un libro de recetas para estudiantes!

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Pero a la irlandesa no le bastó con recogernos en el aeropuerto, además nos llevó a un supermercado para la compra de primeros auxilios Erasmus. En esas primeras horas tan críticas para un Erasmus es fundamental adaptarse al que será su hábitat cotidiano durante un semestre o quien sabe si, con un poco de suerte, durante un año (Este es mi caso, un añito entero, uh! yeah!).

Y luego llega la hora de buscar tu alojamiento. Claro que la señora de Irlanda del Norte sabía que nuestras mamis estaban lejos así que nos llevó hasta la puerta de la oficina de la residencia para registrarnos. Vamos, que le faltó acostarnos en la cama y darnos el beso de buenas noches. Recoge las llaves y llega (¡POR FIN!) a tu casa. Y claro, llegar a TU casa después de un larguísimo viaje y encontrarte a cinco pedazos de tíos en el salón de, repito, TU CASA bebiendo cervezas como machos no es lo más apropiado ni agradable para un chico como yo (Que soy así más “sensiblico” como diría mi hermano). Y una vez más, esas jodidas ideas preconcebidas sobre la gente.

Ser un Erasmus es saber decir Hola a una ciudad, a una universidad, a nuevos pensamientos e ideas y aprender a decir adiós a viejos prejuicios que habitan en nosotros. Es ser estudiante, persona, amigo y querer serlo todo al mismo tiempo. Es querer ir más allá de lo que ya conoces, adentrarte en lo desconocido para que deje de serlo. Es adaptarse a un nuevo entorno y hacerlo tuyo para que deje de ser nuevo. 

Sólo una cosa más: mis compañeros de casa son geniales hasta decir basta y la gente de Irlanda del Norte es increíblemente encantadora. Y cuando digo increíble es que es increíble.

He estado ocho días en Suecia (L-jusdal y Estocolmo), quince días en Eslovaquia (Bratislava), otros ocho en Italia (Roma), varias veces en Francia (Montpellier, Cannes, Toulouse), en Malta (Valleta), en Portugal (Lisboa). He vivido en Lorca, en Madrid, he estado en Burgos, Valencia, Alicante, Sevilla, Almería, Santander. He conocido a gente maravillosa de todos y cada uno de esos lugares. Tan solo llevo aquí doce días pero leedme bien y creedme cuando os digo que lo que ocurre aquí en Irlanda del Norte es increíblemente fascinante. Nunca antes había visto nada igual. Jamás, en ningún sitio. Así que sólo me queda decir que…

As the saying goes “Wherever you go within Northern Ireland, you´ll never be short of someone to talk to.”

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2 pensamientos en “Hola Belfast, adiós prejuicios.

  1. También estoy interesado en irme de Erasmus el próximo año a Ulster, las residencias y demás que se ven en la página web, parecen que están muy bien, pero, ¿ es caro vivir en el campus universitario? en cuanto a comida, vida cotidiana etc… ¿Con una beca erasmus de la cuál también pagas las residencia es suficiente?

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