Verona, la ciudad del Adige

Cuando echas la solicitud para la beca Erasmus, eliges siempre en primer lugar los lugares en los que te encantaría estar y, en último lugar, aquellos sobre los que piensas “bueno, no estaría mal que me tocará esta plaza, pero vamos, no me interesa especialmente”. Podría decirse que Verona está más cerca de los segundos que de los primeros, ya que fue, creo recordar, mi 4ª opción. Sin embargo, después de estar viviendo aquí durante un mes y medio, debo admitir, rotundamente, que ha sido una muy buena elección. Es cierto que aquí no hay demasiada fiesta, y que para poder vivirla en plenitud hay que desplazarse a ciudades vecinas como Padova o Bologna; que no es una ciudad barata, y que la universidad no es nada del otro mundo, pero la ciudad es preciosa, la gente con la que estoy saliendo increíble y cada vez que sales por la noche ocurren cosas distintas, unas muy buenas y otras, dejémoslo ahí, no tan buenas.

La ciudad, como he dicho antes, es espectacular. Edificios antiguos, no en exceso restaurados, con un encanto singular. Pasear por sus calles te permite hacer un recorrido por distintas épocas: Imperio Romano, Edad Media, Renacimiento, Barroco… Se aprecia que la ciudad tiene mucha historia. Un aspecto que yo destacaría de la ciudad, además del Adige, que es el río de Verona, y de los edificios históricos (l’Arena, la casa di Giulietta, il Duomo, las iglesias…) son los callejones que tiene, con los balcones bien decorados, todo muy cuidado, y en algunos de ellos se pueden encontrar trattorias con buen aspecto, no se si de buena calidad o no, porque mi beca erasmus no me permite esos lujos.

El italiano es un mundo. Aunque prácticamente todas las palabras sean muy parecidas a las del español, no ocurre lo mismo con la gramática: preposiciones que son un mundo a parte, verbos que suponen un quebradero de cabeza para el estudiante… Súmale a todo esto la dificultad de compresión cuando te están hablando: vamos, un jaleo.

Yo vivo en una residencia, cerca del rio Adige, a dos pasos de la universidad. Es un buen enclave, todo hay que decirlo, ya que prácticamente todo, salvo la facultad de Derecho (menuda mala suerte), pilla cerca. Supermercado, pubs, el centro… todo está a una distancia aceptable. La residencia, por si lo queréis saber, forma parte de las que tiene el ESU, y la pedí a principios de julio( hay que ser rápido, que las habitaciones individuales se acaban pronto).

Es una residencia bastante completa, con lavadora y secadora a precios asequibles (1,5 cada máquina). Hay cocina para cada planta y baño en cada habitación. Lo malo es que cada planta tenga una sola cocina. Son 12 personas por cada planta, y la cocina no es especialmente grande, así que os podéis imaginar el caos que se forma cuando muchos nos congregamos dentro de ella.

Os animo a que elijáis Verona como destino Erasmus porque, a pesar de los aspectos negativos antes mencionados, cuenta con muchas cosas positivas, y eso, si lo sabes explotar bien, hará que tu estancia aquí sea fantástica.

Escribe y fotografía Alejandro Charro desde su Erasmus a orillas del Adige

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